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domingo, 3 de mayo de 2009

Tablón de madera.

Hacia mucho tiempo que no dibujaba nada... pero ya están aquí los exámenes, a la vuelta, dentro de ná, y ya saben que me encanta perder el tiempo con los lápices y demás utensilios. Pos ea... para muestra, aquí una foto.
No tengo mucha experiencia en usar las acuarelas, pero todo es intentarlo... aunque creo que esta vez la metedura de pata ha sido a la hora de hacer (no de pintar) la nariz... os presento a esta muñequita con nariz operada y todo X-D Poco a poco, leñes, ya iré perfeccionándolo.
No estoy muy satisfecha con el resultado, pero he disfrutado haciéndolo, unas cuantas horitas sola conmigo misma, mis pinceles, mi imaginación y mi música. Ya me he renovado pa volver a los estudios (JA!).

Por cierto, feliz día de la madre!

Hecho con...: acuarela, pilot, lápiz y un tablón que me sobró de un mueble... yo creo que venía de más, porque no había manera de encajarlo... venían dos, así que a ver cuando me animo otra vez.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Bicho verde con orejas.


Bicho verde con orejas... sabéis (sí, vosotros tres!) a que me refería aquel día, pero no me supe explicar. Para recordarlo que mejor que regalártelo, así te reirás cada vez que lo veas.

Estoy pensando en comercializar los puntos de lectura que hago. Quizás no sean sorprendentes pero son personalizados, no? Además es un regalo y como tal, cuenta la intención. Quien quiera uno que me lo encargue... ya veré por cuanto los vendo, depende de la demanda y si la persona me cae bien, jijijiji.

Materiales utilizados: pilot, acuarelas, papel para acuarelas. Luego los plastifico pa que los cuiden con mimo.

Saludos! :-)

viernes, 9 de noviembre de 2007

Super Tú!

P. D: acuarelas y esos maravillosos pilots de color negro.

lunes, 20 de agosto de 2007

El temible gato del vecino.

Érase una vez un fiero animalito que tenía acojonado a todo el vecindario. Se podían oír muchas historias sobre este animal y sus maléficos actos. Algunos decían que se colaba en sus casas y se encaraba con ellos.
Hasta que un día, una dulce niña (o sea, yo) se acercó y comprobó que solamente era una gata que estaba en celo, la cual se arrimaba a todo lo que tenía alrededor. El animalito, instintivamente, no se fiaba, quizás, por eso su mirada resultaba tan aterradora. Pero la dulce niña demostró que el animal solo quería cariño (mucho, quizás demasiado) y el vecindario vio que no tenían de que temer (salvo de sus maullidos).
Al final sus temores de que se colora un gato en la cocina desaparecieron y todos vivían en armonía y paz. Es decir, que los vecinos pasaban del gato y el gato de los vecinos. Fin.